Si no sucede otra cosa, se cumplirá parte del futurismo político que varios columnistas y periodistas vislumbraron cuando Mario Marín llegó al poder hace casi seis años.
Me refiero al comentario insistente de la clase política y de los periodistas, quienes aseguraban que el marinismo por lo menos podría estar 18 años en el poder.
Y como van las cosas parece que así sucederá. Por lo menos 18 años gobernará la clase política que ha estado en el poder los últimos años, encabezando la fórmula Mario Marín Torres, pieza fundamental en el reparto de posiciones políticas para la gente que forma parte de su compacto grupo.
Por eso no es nada sorprendente que Mario Marín en acuerdo con Zavala, vayan a impulsar como candidato a la alcaldía de Puebla a Mario Montero Serrano y a la presidencia del Congreso local a Valentín Meneses Rojas, quien cerrará como secretario de Gobernación estatal.
Todos ellos son parte del marinismo, de la clase política que gobernará estos seis años que vienen y han estado desde que llegó su jefe, amigo y patrón al poder.
Javier López Zavala, precandidato del PRI al gobierno del estado de Puebla y seguro gobernador de Puebla, llegará al poder con tal fuerza que se dará el lujo de impulsar a uno de sus incondicionales para el relevo sexenal.
Y en ese tenor destaca el nombre del disciplinado Alejandro Armenta Mier, líder del PRI y amigo (casi hermano) de Javier López Zavala, quien podría cerrar fácilmente el sueño marinista de llegar a gobernar Puebla por lo menos 18 años.
El talentoso ideólogo priista Antonio Hernández y Genis, fue el encargado de impulsar una teoría que hoy está más que vista.
Cada que Toño se sentaba en un café, restaurante o mesa para charlar y hacer política, aseguraba que el heredero del poder político sería Javier López Zavala, simplemente por ser el hijo político del gobernador.
Y Toño desarmaba a quien le respondiera: “Si tú fueras el gobernador ¿a quién le heredarías el poder?. ¿A tu hermano, compadre o hijo?. Estoy seguro que Mario Marín se lo dará a Javier López Zavala”.
Hoy las piezas del ajedrez parecen estar más que acomodadas y la teoría de Toño se convertirá en una clásica de los temas políticos; es decir, se repetirá la teoría de Toño cada seis años, independientemente de los amagues, las intrigas, los chismes y el chantaje político.
Sin embargo, habrá que estar muy atento desde ahora para conocer el hijo político al que Zavala heredará el poder o si cambia de visión para cederle el paso a su hermano, como en países como Cuba.
Zavala y Eduardo Rivera
Sucedió hace meses en un festejo de cumpleaños.
A manera de coqueteo, Eduardo Rivera, líder de los diputados del PAN, confesó a los asistentes que Javier López Zavala sería un buen gobernador y él un buen alcalde.
Zavala agradeció el gesto y ambos sellaron con un abrazo el comentario.
Hoy las cosas no parecen nada halagadoras para Lalo Rivera, quien tendrá que esperar con todo y su juventud, para primero apoyar a la dupla felina integrada por Rafael Moreno Valle Rosas y Humberto Aguilar Coronado.
Seguramente Zavala llegará a ser gobernador y Lalo un admirador desde la oposición.
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